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20100921

el culpable se mató


Cuando la policía llegó ya habían pasado como diez minutos. La sangre que ya casi había dejado de llenar los surcos en la calle se estaba solidificando, como que tomando un color más pálido, como el de un vino de mala calidad. Los vecinos informaron que habían escuchado un disparo, una puerta abriéndose, otro disparo y un auto acelerando. Dos de los testigos aseguran haberse levantado desesperados de la mesa y haber visto por las ventanas del comedor: "una busetita" y "una de esas vans medias aninadas".
Dos oficiales se preocuparon de buscar los casquillos de las balas, un tercero hablaba, calladito, por radio y el cuarto miraba, totalmente quieto, el cuerpo del difunto; los vecinos, parados en las veredas, envueltos en sus cobijas y alzando la cabeza para ver un poco mejor. Los más atrevidos se acercaban a unos pasos atrás del policía que jugaba a las estatuas y se despojaban de cualquier miedo para ver un muerto. Lo veían y se daban cuenta de que ese muerto tenía algo que no encajaba. Se quedaban con la imagen bajo sus retinas, se daban la vuelta y se iban pensando que eso era como la escena del crimen de una película mal hecha o como un periódico de crónica roja mal diagramado.

- Mi sub, pero si esta sangre no sale del cuerpo.

El policía que no se movía se movió sólo para decir lo que dijo, luego de acabar con la frase sus músculos se relajaron y pudo mover la cabeza para regresar a ver a su superior con los ojos caídos, como si ese descubrimiento le hubiese quitado toda la energía. Hasta ese instante casi todo era silencio y quietud. A partir de aquel reporte, todo empezó a agitarse. Que llamen a apurar a los de criminalística, que no se acerquen los vecinos, que nadie tope al cuerpo ni a la sangre del otro cuerpo, que por favor se retiren, todos y cada uno de los gritos, con un total nerviosismo.
Entre todo el griterío, Palacios, el oficial más experimentado, se acercó a ver de quién era la sangre en realidad. Cuando miró cómo el hombre de aproximadamente unos 25 años, tez morena y mediana estatura (según se redactó en el parte policial) tenía una mancha de sangre en la parte izquierda de su espalda, se fijó que la camisa no se seguía tiñendo de rojo, y, trasladando un poco la mirada, se dio cuenta de que el charco era más abundante que el pequeño camino que recorría hasta el muerto. Es decir, por gravedad, la sangre empezaba el recorrido desde el charco, no desde el difunto, al que supuestamente alguien había matado con un balaso.
Palacios se alzó las mangas y se agachó, colocando su cabeza paralelamente al suelo. Con la rama de un árbol, en una de sus manos, levantó un poco el cuerpo ensangrentado y confirmó que en la espalda no había señal de que una bala haya pasado por ahí. En la misma posición se percató de que unas pocas gotas seguían un recorrido a lo largo de la calle, como si fuese el aceite de un auto con la regla. Tenía casi el caso listo, Palacios pensó que ya no iba a necesitar a los de criminalística. Ahora sólo le faltaba saber cómo había muerto el tipo que tenía delante de sus ojos, luego habría tiempo para pensar en qué pasaría con el tipo que se desangraba en la furgoneta.
Palacios se paró y quiso seguir el camino de las gotas de sangre, paso tras paso, sigilosamente, hasta que el sonido de una garganta desgarrándose por hablar le hizo volver la mirada. El muerto estaba vivo y todavía podía decir algunas palabras. Palacios se acercó rápidamente para escuchar lo que el agonizante tipo de estatura mediana le gritaba desde adentro, lo escucho por un momento, acercó su oído y luego de las palabras que salían mezcladas con un poco de sangre, se limpió con su manga las pequeñas manchas rojas que tenía en su cara.
- Llámeles a los de criminalística y dígales que ya sabemos qué paso. Hay que saber como se llama el... ( Palacios gira la cabeza para ver si es que ya se había muerto) difunto y mañana averiguamos dónde tiene terrenos o casas para buscarle al tipo que se debe haber muerto desangrado en la furgoneta y que ya le deben estar enterrando.
Luis Palacios, Lucho para los panas, se pone el guante quirúrgico y busca entre los bolsillos del muerto la billetera.
- Puertas, escriba en el parte: Alfredo Vicente Zubía Gómez, (lo dice mientras, como todas las personas, compara la foto de la cédula con la del portador de la misma) fallece a eso de las 11:11 PM, luego de haber ingerido conscientemente veneno. Lo hizo antes de haber matado con un arma de fuego, aún desconocida, a otro sujeto que habría estado en una furgoneta que huyo de la escena del crimen, con placa y conductor desconocidos también. Las últimas palabras del Señor Zubía fueron: si no me mataba yo, mañana la mafia se las hubiese cobrado.

20100204

Como en las películas:orquídeas adaptadas.




Jessica Erazo, reportera de la sección judiciales en el Diario Tiempos de Quito. Hoy fue su primer día de vacaciones, le dieron un merecido descanso luego de que ganara el Gran Premio Primicia Noticiosa, una especie de Pulitzer a nivel ecuatoriano. Su reportaje sobre los ladrones de lápidas conmovió al jurado, se dice que ya hubo alguna productora interesada en el texto para que la historia sea llevada al cine.
Se despertó temprano y metió un poco de ropa, unos cuantos libros y dos botellas de aguardiente (eran suficientes para una semana bajo el desafiante sol de Esmeraldas) en su maleta. Se subió a su auto y empezó a abandonar Quito, la materia prima de su trabajo; pensaba que así mismo, como ella se cansaba de la ciudad y sus noticias, los dentistas se deben cansar de los dientes, los fotógrafos de la luz, los de la morgue de la muerte y las prostitutas de ellas mismo. Estuvo en la ruta por casi 50 kilómetros, se empezó a agotar y sabía que necesitaba un café. No quería ser la protagonista de uno de las historias de sus eruditos y filáticos competidores en otros diarios.
Paró en el primer lugar donde ofrecían algo, probablemente el único en lo que faltaba del largo trayecto hasta el siguiente pueblo. Pidió un café con galletas y también un cigarrillo. En una caseta, ubicada al frente del restaurante, se divisaba la ruta que se debía seguir para llegar a las cascadas del lugar. Cuando terminó de comer, se acercó más a aquel informativo y notó que también había un orquidiario. Pagó la entrada y se fue por el sendero, el tabaco lo dejó para después.
Desde pequeña le gustaban las orquídeas, decía que eran como ella; cuando creció, supo darle a ese gusto un significado convincente. Se puso a ver todas las que allí habían, minuciosamente, escabulliéndose en cada textura nueva que aparecía. Eran más de 2o de tipos de orquídeas. Cuando llegó a la última, luego de observar todas por más de una hora, sintió una extraña sensación. Sacó de su cartera la cuchara con la que siempre se ha rizado las pestañas y disimuladamente, como si hubiesen cámaras espiándola bajo alguna piedra, empezó a hacer lo necesario para llevarse a esa orquídea con ella. Cuando la estaba guardando en una funda, un norteamericano - un gringo con un machete !!- se le acercó con violencia. Ella, con las manos arriba y con la funda en una de ellas, pedía que no la maten, que ella podía volver a plantarla. Insistía que no quería ser parte de la sección judiciales de otros periódicos que no sean el suyo, ni como cadáver y peor como ladrona. Llorando, se sacó la funda de la mano y se la entregó al tipo rubio y calvo, lleno de lodo y que parecía no haber comido en mucho tiempo.
El gringo no supo qué decir, Jessica cogió el sendero de regreso a toda madre, como si estuviera alejándose de la muerte, de pronto, escuchó que más adelante alguien gritaba "hurry up". No le importó, siguió caminando. Casi al final del camino se topó otra vez con el gringo, era imposible, nunca le rebasó, y peor, cómo pudo haberse cambiado de ropa. Se ofuscó más, empezó a darle de manotazos y patadas.

- Ya te di la orquídea, qué más quieres, no quiero problemas, déjame en paz, por qué me haces esto, perdón, no soy una ladrona, me vas a volver loca.

Jessica le gritó más, fueron tres "no me jodas". El gemelo, con una mezcla de humor negro, de viveza criolla propia de esas tierras del norte y de estupidez, le dijo: I'm gonna fuck you ha.. ha.. Recibió un patazo en la entrepierna que le dejó incado, con las manos en el lugar del golpe, revolcándose en el piso. Jessica le dio otro pataso en la espalda, alzó la mirada, como buscando a alguien que le diera unos merecidos aplausos, y se fue corriendo.
Han pasado ya de eso tres semanas. A Jessica le han dado la suerte de entrevistar en exclusiva a los nuevos protagonistas de la sección judiciales de todos los medios. Será la encargada de indagar en la vida y en la psicología de dos gemelos norteamericanos que acabaron con la vida de 7 personas en las playas esmeraldeñas. Hasta ahora, lo más profundo que se sabe de ellos es que, luego de Irak, decidieron darse unas vacaciones en Ecuador. La reportera estrella hasta ahora no sabe nada de su nuevo trabajo, se ha quedado dormida, estaba soñando en ese extraño episodio de la orquídea.

20100117

La Guarandeña.

La reina de la ficción. Aparece cuando algún crimen se debe cometer. Sin balas, su expresión es suficiente como para que la pólvora explote. De fabricación nacional, totalmente artesanal pero tan letal como cualquier Magnum. Cualquier antagonista puede ser aniquilado en post producción, La Guarandeña hará su trabajo en el rodaje y todo se habrá hecho de acuerdo al plan.
A su haber, dos cortometrajes y algunas sesiones fotográficas. Una vez, se apoyaron en ella para robar un auto; pocos metros después el auto se quedó sin gasolina. En otra situación, el Comandante X la usó para someter a Lobezno en La Resistencia. Las granjeras la usaron para sus peleas, astro girl la sacó a pasear con las estrellas y el cartón fotográfico la usa siempre.
A pesar de su corta carrera, se habla de que formará parte del elenco de algunas historias que en cualquier momento aparecerán en imágenes. Se rumorea que será parte de un corto lleno de gansters, drogas y mafias familiares, a la vez, también es preparada para ser el detonante de una metáfora sobre el dinero con un nombre muy familiar para los ecuatorianos, Feriado Bancario.
Es que es seguro, La Guarandeña pone el ojo donde está la bala, ese es su secreto.




20091121

Ahí arriba

"Los cuvivíes siempre llegan por estas fechas, vienen desde el norte, bien lejos, se mueren porque vienen acalorados y se meten a la laguna para refrescarse, con tremendo frío no aguantan y se mueren. Vienen un montón y se matan juntos"

21 de Nov. # 4
- Puede que sí y además tú lo estás diciendo. Entonces vimos a dos cuvivíes, nunca me imaginé que fueran de esa forma. Ahora que lo pienso, sus movimientos tenían cierto aire de espiritualidad que extrañamente volvía todo más lento. Y aparecía, así nada más, como en esos video clips en donde un personaje va avanzando en un extenso paisaje sin caminar, saltando decenas de metros en un pestañeo, todo tenía un tinte fantasioso y mágico, sí, como la magia de la edición en las películas de fantasmas.

14 de Oct. # 2
-Los lugareños suelen hacer esas cosas. Algunos, sólo por ganarse unos dólares o cualquier producto que no se obtenga en las tiendas del pueblo pueden acompañarte hasta la cima de cualquier montaña o a la cumbre de cualquier nevado. Siempre fue gentil con nosotros, tampoco una divinidad, incluso se rió con nosotros y de nosotros, un tipo "corrientito" como él decía. Hablo como si él ya no estuviera ahí en Ozogoche, seguro debe seguir siendo igual de amable. Dijo que iba a estar a las 8 de la mañana y estuvo antes. Vamos a la laguna a ver pescados que cuvivíes muertos no ha de haber, dijo mientras amarraba a su caballo a pocos metros de la carpa.

28 de Oct. # 6.
- Nos robaron. Bueno, les robaron. Se perdieron en total como 200 dólares, un celular, una linterna, una tanque lleno de butano y una chompa. Él, el Antonio, no el choro, se puso nervioso, pidió disculpas y dijo que si se entera de quién fue, le iba a dar duro. "Cabrones, Hijos de Puta, vienen a robar en vez de ayudar". Se enojó, dijo que iba a ver el cuchillo que se había olvidado mientras pescaba y se fue en dirección a la cascada. No pasó nada de tiempo y apareció por el otro lado. Nadie le dio importancia (aunque todos lo vimos) hasta este instante que preguntas si no vi o sentí algo raro.



7 de Oct. # 1
- Cuando le contaba de mi país no se sorprendía tanto, como si lo hubiese conocido, como si hubiese estado en el norte. Yo le hablaba de cómo es New York y él, estoico, permanecía callado durante el tiempo que el viento demora en golpearte unas dos veces, para de repente, decirme "y yo? para qué quiero eso?". Decía que él estaba bien ahí arriba, que no necesitaba ni la gente, ni los carros, ni las pantallas, ni los centros comerciales, ni las bicis, ni las torres gemelas. La laguna y el caballo eran suficientes para Antonio. Alguien bromeó y le preguntó si es que sin la laguna se acostumbraría y él, hábilmente, respondió: mejor me quitas el caballo.




28 de Sep. # 5.
-Vimos uno nada más, en el día, y volando de lo más feliz, un poco desconcertado, pero su desplazamiento y su expresión no era la de un pájaro con ganas de auto destruirse. Tuvimos un guía que nos ayudó, que cargó con algunas maletas durante todo la caminata, fueron como tres horas de clavar los pies en los pantanales del páramo y si no le seguías al Antonio, te mojabas mucho más. Buen tipo, yo sí hubiese querido pagarle más pero me robaron. Él dijo clarito: de aquí no se ve a los pájaros cuando llegan y además (lo dijo con toda la seguridad del mundo) hoy no se van a matar.


1 de Nov (cuando se termina el día). # 3.
- Preguntaron bien? Le buscaste en todas las comunas? Antonio?. Qué raro, no creo que le haya pasado algo. Dijo que tenía 53 años, y aunque parecía más viejo, tenía mejor físico que cualquiera de nosotros. Y además, en esas poblaciones todo el mundo se conoce, imagínate, si aquí nos quejamos de que es la ciudad del chisme, allá no debe haber secretos, cómo se van a olvidar de alguien. Debe ser hasta el chistoso del pueblo, nos hueveaba, a mí me dijo que yo era la mujer del #1, cuando le dije que no, respondió diciendo: entonces la arrimada? Aquí tengo unas fotos, llévate o dale al próximo que se vaya, ya con la cara no le van a poder olvidar los de su pueblo, bien dicen, nadie es profeta en su propia tierra.

20091105

Cortos cuentos gamines


*ZOMBIES DE LO AJENO

Su caminar es lento, la articulación de las palabras les resulta más difícil que obtener la tranquilidad por unos segundos. Son parte de la esquina, del bien inmueble de la ciudad, se mimetizan con las aceras partidas y con los colores chillones de las fachadas. El tiempo les ha dado ciertos favores sobre ese sector, una autoridad implícita, que pasadas las 3 de la mañana es aún más intensa.
Un arriesgado, con el cerebro inundado de alcohol, pisa los 15 metros que tiene esa cuadra. Lo engatusa uno de los zombies más despiertos, lo lleva un poco más allá, le ofrece lo que tiene, y lo convence, caminan hasta el espacio oscuro entre dos focos.
El arriesgado es sólo un bulto que se retuerce en el piso. Sobre él, 16 manos llenas de dedos amarillos y quemados lo atacan, le hacen cosquillas y le sacan todas sus pertenencias. El bulto se ríe del nerviosismo y por las cosquillas, quiere gritar pero sólo se ríe. Arriba, las caras rígidas de los zombies lo miran con ojos burlones, como queriendo decir algo, pero tienen la boca al revés y no pueden decir nada; unos se contagian de la risa del bulto, otros sólo atinan a emitir sonidos onomatopéyicos. El bulto se queda en el piso, a pocos metros los zombies se alejan del lugar arrastrando sus pies, porque ya no los sienten. El arrepentido se levanta del suelo, quiere llegar pronto a casa.


*LOS 100 Metros

(Silbido) - Negro, sal, ven un rato!!

La víctima está quieta, rodeada, acorralada. Él no mide más de un 1. 60, a la mayoría de ellos les faltan unos centímetros para llegar al 1.80 m. Qué puede ya hacer? Le han quitado lo suyo, pero sabe que ellos no serían capaces de hacer mucho, no están buscando violencia, no quieren nada más que hacer algo que les haga recordar la noche. Aún así, sigue con el miedo de recibir un golpe espontáneo.

- Oye negro, mueve. - La víctima golpea la puerta de una casa, la primera vez con cordura, las dos siguientes con desesperación. (Silbido) (Silbido)

El que tiene las cosas de la víctima sale primero, enseguida, el resto hace lo mismo. Empieza la carrera por los 100 m y el despiste. La víctima no se queda atrás, prácticamente sale al mismo tiempo que todos, sus cortas piernas se ponen en marcha. Rebasa a uno, va a alcanzar a otro pero ese se desploma, casi llega donde el que tiene sus cosas. Lo alcanza. Exige y consigue lo que quiere, algo de dinero por lo que es suyo.
La víctima regresa a la puerta de la casa en donde no vive ningún negro. Nervioso, piensa en regresar a su hogar pero aún es temprano, todavía falta casi una hora para que sean las 3 de la mañana. Otro grupo se acerca a la víctima, son más grandes y corpulentos, se ven más alcoholizados. La víctima da unos pasos hacia ellos, los asusta, ellos tienen miedo, no saben qué hacer, todo ha vuelto a la normalidad.


*CENA EN CASA GAMÍN.

-Yo he traído media botella de Jhonny Gold, encontré a unos abogados que la bebían, les miré como preguntándoles si me daban un poco: me dieron todo lo que les quedaba. Dijeron que algo más barato estaría bien, que igual sería whisky y que no habría chuchaqui, y que estaba mejor aún porque seguramente yo nunca habría probado algo como eso en mi vida. Pues sí, hicieron su obra de caridad pero qué saben ellos de alcohol.
- Yo sólo conseguí un mantel con una mancha y un poco de vino en cada una de estas 6 botellas. Además, un traje de novia con la misma mancha de vino. Todo lo obtuve mientras veía salir a los invitados con caras de pesadez, nerviosismo y confusión. Se sorprendían más cuando veían a una mujer como yo rebuscando su basura en esos momentos. Luego, en la puerta de la casa, un tipo lloraba, también tenía las manos manchadas. Me veía mientras doblaba el mantel, cuando encontré el vestido, lloró más. No sé por qué, ni cómo lo hice tan fácil. Me puse el vestido y me fui caminando mientras escuchaba al tipo gritar y patalear.
- Nada mejor para acompañar un vino tinto que un corte de carne especial. Esta es la primera vez que el Rockefeller hace lo que le pido. Bueno, el hecho de que haya ido a robarse un poco de carne del congelador de ese restaurante es instintivo, pero cuando ya lo tenía en su boca, me hizo caso y vino hacia mí, no lo botó a la alcantarilla o lo llevó con el dueño, no lo puso en la parrilla del local, no lo dejó sobre la caja, me hizo caso, me lo dio a mí.

Un cenital muestra a los habitantes de casa gamín comiendo el corte argentino que asaron en una improvisada parrilla, uno de ellos come el famoso termino medio, los otros no quisieron carne cruda esta vez, la comen tres cuartos. Toman del pico de la botella de vino, se toman hasta la última gota. Beben el whisky, la novia baila al ritmo de la música del radio viejo, Rockefeller ladra, el resto conversa y no deja de hablar sobre la amistad.

20090814

fotos de un rodaje: LA RESISTENCIA

Las historias se cuentan, ese es su papel en este mundo. Lo que se tiene que decir será dicho y lo que no: pueda que se guarde en un lugar oscuro hasta que alguien vuelva para mostrarlo. Cada historia tiene su tiempo y su lugar; lo documental está ahí, esperando; la ficción aparece, sobresale en el momento en que se genera, conmueve, asusta, incomoda y hasta genera adrenalina en quienes la producen. Construir ese mundo que sustenta la ficción es más interesante que construir el mundo que sustenta la realidad. Podría perderme días enteros haciéndolo, tal vez así, llegue a vivir en un completo universo ficcionado.























20081116

EJERCICIOS VISUALES: DOS VERSIONES



Saben cuál es la realidad? - preguntó el narrador a sus lectores.
Nadie supo qué responder. Se miraron la cara alegando total desconocimiento y pretendieron fingir que nada pasaba. Una vez más, el narrador volvió a intentarlo y repitió su pregunta. Un silencio más grande que el anterior y ya ni siquiera se miraron las caras, consideraron que no era necesario pues nadie sabía la respuesta.

Tendrán que virar la cabeza si es que quieren saber la respuesta - sentenció el dueño de la historia.

Lo hicieron y al momento de volver su cara a la posición habitual, se dieron cuenta de que todavía no podían diferenciar cuál era la versión valida:

que aunque iguales y con diferentes posiciones, son la parte de una misma cosa. El agua está arriba y abajo, no es cuestión de la ley de la gravedad. Va un poco más allá y solo hay que fijar dónde va el personaje, luego de eso se podrá decidir qué vale para ese caso. Recuérdese que siempre habrá dos versiones, que tal vez en algún momento lleguen a unificarse.
Avisen cuando lo sepan - se retiró diciendo el narrador luego de cerrar la puerta.




20080607

OBSERVACIONES

Cómo es posible que se haya pervertido de esa forma la ciudad. Antes no era así, todavía me acuerdo cuando las esquinas concentraban a los vagos, que no eran vagos como los de hoy, y ahí se conversaba de todo sin importar de que fuese. Claro que siempre había los mojigatos que bajan la mirada cuando se les habla a los ojos, pero así siempre seremos los quiteños.
Ve como se emborrachan ahora los jóvenes, desde peladitos ya están con esas cosas. Yo tome ya cuando era mayor de edad, no había necesidad de eso antes.
Muchos han de pensar que tuve un pasado tormentoso como ese que los jóvenes de hoy se están creando. No, simplemente me deje llevar y así termine. Mendigar fue una elección que ni siquiera tuve la capacidad de pensarla, no fue producto de mi intelecto, de mi pereza, ni de mi afán por observar el mundo.
Un día me desperté fuera de la casa. Estaba sucio y harapiento, tirado en una esquina, adormecido por ese maldito olor urbano del que yo mismo soy participe. Mis ojos eran otros, parecía diluirse en ellos, una espesa gota de inconsciencia gris. Levantarme me resulto imposible las primeras veces, me aferraba a las piedras de las paredes para apartar mi existencia del suelo.
Caminaba girando como un trompo, igualito a esos que yo hacía bailar de niño; mis pasos eran lentos y llevaban consigo un peso enorme. Todo parecía un sueño, buscaba respuestas en las miradas de la gente y solo veía miedos y desprecio; estaba solo, en un mundo que se derrumbaba dentro de mi cabeza, entre pitos y griteríos que me volvían más loco.
Sí, ahora soy un loco que mendiga. Hermosa profesión para alguien que tiene la capacidad de observar y analizar todo, y a todos, desde el anonimato. Cuando me vean, sepan que estoy pensando en lo que ustedes piensan. Quizás nunca se enteren o tal vez hasta que alguien vuelva a meterse en mis pensamientos.

20080524

En bici (al medio día y yendo a ver a la bebe)



Sol, un sol inmenso que no me ha dejado desde que salí del recinto. Ya casi una hora pedaleando y todavía no llego donde la bebe. Debe estar acurrucada en esa banca de la visera, ya todos sus panitas se deben haber ido. Don Egue ya debe haber montado a todos en su camioneta y ahorita deben estar por el km 13, ya casi está llegando Jason Alejandro a su casa, y yo aquí, lejos de la bebe.
¿Cuánto falta?... Algunos kilómetros más de silencio tropical, de olor a hierba y a plátano, de autos 4x4 lanzándome el viento y las pequeñas piedras que se rehusaron a ser parte del pavimento. Ya llego Jazmincita, espera un poquito más, será cuestión de cinco minutos si es que no se sale la cadena.
Ya han caído varias gotas de sudor sobre mis ojos, me arden y se me cierran. Se empañan, pero ya te veo, ahí estás, esperando que llegue para que apenas tenga la capacidad de escucharte me digas: "me voy a jugar en casa de Loly, ven más tarde papá".
Daré media vuelta y regresaré lentamente, solo y exclusivamente porque sé que todavía juegas con muñecas.

20080501

En moto (al medio día)



-¡Rápido!..-
Tengo que llegar. Forzo a "La Máquina" (la moto más elegante de la ciudad), la presionó para que sobrepasemos los 100 km por hora. Poco a poco lo hacemos, ya llegamos a los 110, pero ella tiembla y se rehusa a continuar. Seguramente está insegura, no se cree dispuesta a romper la rutina que el tráfico diario nos ha impuesto. Siempre somos los dos, juntos ante cualquier bus que nos escupe todo su smog, maquillándonos con ese hollín, dejándonos como cualquier niño que aprende a revolcarse entre el barro y la arena.
Solo por hoy evadiremos a cualquier automóvil que se cruce por nuestro camino, violaremos algunas reglas de tránsito y aprovecharemos de nuestras magnitudes, para correr por las veredas, acortando caminos y asustando a la gente. Algunos me insultarán, a tí maquinita, ni siquiera te verán como la culpable.
No faltará la señora que se desarme ante tu ronroneo, nos verá a más de 100 metros, y solo cuando estemos ante sus narices, se decidirá a moverse. Me las imagino con falda, y tú maquinita, soplarás con tanta fuerza que las convertirás a todas en rubias coquetas, con lunares cómplices de sonrisas. Repetiremos esa imagen que aún vemos en los comerciales, serán todas unas Marilyn Monroe en el pupo del mundo.
-¡No te detengas, vamos negrita, que los papeles en la burocracia se entregan antes del almuerzo!-

20080319

A ver y a leer...

Todo lo que aparece aquí es ficción. La foto dará detalles y lo que se escribe apela a la imaginación. Puede creerse la historia, puede alterarla o crear otra a partir de la misma imagen. Todos tenemos ojos y mente para crear cuentos gráficos.