Mostrando las entradas con la etiqueta ozogoche. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ozogoche. Mostrar todas las entradas

20091121

Ahí arriba

"Los cuvivíes siempre llegan por estas fechas, vienen desde el norte, bien lejos, se mueren porque vienen acalorados y se meten a la laguna para refrescarse, con tremendo frío no aguantan y se mueren. Vienen un montón y se matan juntos"

21 de Nov. # 4
- Puede que sí y además tú lo estás diciendo. Entonces vimos a dos cuvivíes, nunca me imaginé que fueran de esa forma. Ahora que lo pienso, sus movimientos tenían cierto aire de espiritualidad que extrañamente volvía todo más lento. Y aparecía, así nada más, como en esos video clips en donde un personaje va avanzando en un extenso paisaje sin caminar, saltando decenas de metros en un pestañeo, todo tenía un tinte fantasioso y mágico, sí, como la magia de la edición en las películas de fantasmas.

14 de Oct. # 2
-Los lugareños suelen hacer esas cosas. Algunos, sólo por ganarse unos dólares o cualquier producto que no se obtenga en las tiendas del pueblo pueden acompañarte hasta la cima de cualquier montaña o a la cumbre de cualquier nevado. Siempre fue gentil con nosotros, tampoco una divinidad, incluso se rió con nosotros y de nosotros, un tipo "corrientito" como él decía. Hablo como si él ya no estuviera ahí en Ozogoche, seguro debe seguir siendo igual de amable. Dijo que iba a estar a las 8 de la mañana y estuvo antes. Vamos a la laguna a ver pescados que cuvivíes muertos no ha de haber, dijo mientras amarraba a su caballo a pocos metros de la carpa.

28 de Oct. # 6.
- Nos robaron. Bueno, les robaron. Se perdieron en total como 200 dólares, un celular, una linterna, una tanque lleno de butano y una chompa. Él, el Antonio, no el choro, se puso nervioso, pidió disculpas y dijo que si se entera de quién fue, le iba a dar duro. "Cabrones, Hijos de Puta, vienen a robar en vez de ayudar". Se enojó, dijo que iba a ver el cuchillo que se había olvidado mientras pescaba y se fue en dirección a la cascada. No pasó nada de tiempo y apareció por el otro lado. Nadie le dio importancia (aunque todos lo vimos) hasta este instante que preguntas si no vi o sentí algo raro.



7 de Oct. # 1
- Cuando le contaba de mi país no se sorprendía tanto, como si lo hubiese conocido, como si hubiese estado en el norte. Yo le hablaba de cómo es New York y él, estoico, permanecía callado durante el tiempo que el viento demora en golpearte unas dos veces, para de repente, decirme "y yo? para qué quiero eso?". Decía que él estaba bien ahí arriba, que no necesitaba ni la gente, ni los carros, ni las pantallas, ni los centros comerciales, ni las bicis, ni las torres gemelas. La laguna y el caballo eran suficientes para Antonio. Alguien bromeó y le preguntó si es que sin la laguna se acostumbraría y él, hábilmente, respondió: mejor me quitas el caballo.




28 de Sep. # 5.
-Vimos uno nada más, en el día, y volando de lo más feliz, un poco desconcertado, pero su desplazamiento y su expresión no era la de un pájaro con ganas de auto destruirse. Tuvimos un guía que nos ayudó, que cargó con algunas maletas durante todo la caminata, fueron como tres horas de clavar los pies en los pantanales del páramo y si no le seguías al Antonio, te mojabas mucho más. Buen tipo, yo sí hubiese querido pagarle más pero me robaron. Él dijo clarito: de aquí no se ve a los pájaros cuando llegan y además (lo dijo con toda la seguridad del mundo) hoy no se van a matar.


1 de Nov (cuando se termina el día). # 3.
- Preguntaron bien? Le buscaste en todas las comunas? Antonio?. Qué raro, no creo que le haya pasado algo. Dijo que tenía 53 años, y aunque parecía más viejo, tenía mejor físico que cualquiera de nosotros. Y además, en esas poblaciones todo el mundo se conoce, imagínate, si aquí nos quejamos de que es la ciudad del chisme, allá no debe haber secretos, cómo se van a olvidar de alguien. Debe ser hasta el chistoso del pueblo, nos hueveaba, a mí me dijo que yo era la mujer del #1, cuando le dije que no, respondió diciendo: entonces la arrimada? Aquí tengo unas fotos, llévate o dale al próximo que se vaya, ya con la cara no le van a poder olvidar los de su pueblo, bien dicen, nadie es profeta en su propia tierra.

20090923

Como en los cosmos



A veces, las cosas suelen verse como juegos arcade. En dos dimensiones, en líneas rectas que terminan cuando se acaba el nivel, en juegos perdidos que claman porque insertes otra ficha
... fichita de mi cosmo.
Adelante, adelante, patada baja y gancho. Todo es cuestión de cómo armas tus combos, de cómo golpeas al enemigo. De cuándo decides llenarte de vida o quitarte lo poco que te queda de ella a cambio de algún elemento sorpresa: que suele presentarse en una caja con signo de interrogación o en un baúl con candado suelto.
Y moverte entre las distancias que te permite la pantalla, tomando como objetivo ir para un sólo lado. En mi caso: hacia la izquierda, porque soy zurdo y me gusta levantarme con ese pie. Ni retroceder, ni rendirse. Nunca, nunca jamás. Caminar saltando, regresar para tomar viada y saltar más alto. Coger todas las armas y todos los juguetes, salir a matar o a dar vida, salir a liberar o a torturar, salir a romper los muros y a buscar condecoraciones.
>>>>>Loading<<<<<
Esperar el siguiente nivel con nervios por los nuevos riesgos, con la seguridad de que en tu bolsillo todavía quedan unos centavos, o unos cientos de sucres como en mis épocas, que te pueden ayudar a seguir trotando en esos escenarios donde sabes que siempre hay alguien adelante tuyo o que cualquier rato te pueden sorprender los que quedaron atrás.
Fin del juego. La máquina se desconecta y el record que dejaste se ha borrado hasta el día en que lo vuelvas a marcar.

TRAVELLING