Mostrando las entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta niños. Mostrar todas las entradas

20090701

UNA PARTE DE ESTERO DEL PLÁTANO.

Camila es inquieta, demasiado, parece como si hubiese estado en una barra libre de Coca Cola. Tiene todas las pilas puestas y derrama energía hasta en sus palabras, que rápida y ferozmente le sirven para hacerse sentir ante los que intentan ignorarla. Puede insultar como pocos pueden hacerlo.
Tiene cinco anos y sus frases le dan la autoridad y la potestad de las cosas. Ella no pide, sólo avisa.
-Voy a poner la maraca - dice con los ojos ávidos de música que la haga bailar.
Suena la canción, que repetitívamente hace mover hasta a las señoritas más recatadas de Quito, y ella se altera. Baila y hace las cosas al ritmo de la canción, corre por todo lado, es como grandes dosis de azúcar para su sangre tropical, no descansa. La canción ha terminado y Camila ha descubierto algo, ahora sabe qué botón aplastar cuando quiera repetir una canción. La maraca sigue sonando y ella sigue bailando.



Pensativo y hasta en cierto modo calculador, un poco tímido pero de confianza. Humberto no se apresura para hacer las cosas, en eso es diferente a sus hermanos. A veces, no sé si por su preocupación para que sus palabras se entiendan, tartamudea mientras busca los vocablos y los tiempos exactos. En otras ocasiones, lanza oraciones sin ningún obstáculo, y que además, dejan pensando a su interlocutor.
En toda su quietud, tiene una atracción por la adrenalina. Sus ojos se ponen eufóricos cuando sube a uno de esos asientos tejidos en forma de hamaca. Se da vueltas lentamente para luego ir en dirección contraria y girar frenéticamente. Su risa es de nerviosismo pero demuestra que disfruta ver a su alrededor en 360 grados y a una velocidad mareante.
- Huuuuy esto sí que da miedo - grita cuando más vueltas da en su propio eje, disfrutando.




Carlitos seguramente desea ya ser Carlos para poder ser más galán. Es todo un "canchero", se sabe todas las que un niño de su edad podría saber. Es respetuoso pero a la vez directo y no está con cosas, como el mismo diría. Es el responsable de sus hermanos menores, el mediador entre ellos, el que no permite que se den golpes de verdad. Se nota su ansiedad por crecer, por empezar a ser adolescente y pensar en otras cosas. Deja de lado la fantasía que Humberto y Camila suelen crear en sus juegos para andar proponiendo matrimonio y pidiendo besos. Dice que ya quiere a alguna chica en su casa.
Tiene el tumbao que tienen los guapos al caminar, bien podría representar a Pedro Navaja, tiene el flow, tiene el groove y tiene el style. Es guía y consejero, participa en las conversaciones y cuando quiere, es capaz de lanzar un chiste ingenioso. Le gusta el bingo y el azar, tiene una certeza.
- Si tengo plata para jugar seguro que gano, lo que pasa es que no tengo.


Ésta foto por: Caridian Niama.

20081201

CASA DE LAS ESTRELLAS ( TEXTO PRESTADO)

Hace poco tuve la oportunidad de asistir a un pequeño taller de jóvenes cronistas. Conocí gente muy valiosa y muy agradable, colegas que con lo que hacen, muestran una nueva mirada de lo que está pasando aquí y alrededor nuestro. Alberto Salcedo Ramos, cronista colombiano, fue quien nos habló durante dos días para darnos una visión más clara de lo que es una crónica. Sus anécdotas, sus chistes y todo lo que sabiamente dijo se complementaron con los textos que nos dejó. A continuación reproduzco un texto de él, que recoje algunas frases de un libro colombiano, innovador y totalmente realista.

CASA DE LAS ESTRELLAS

Javier Naranjo, un profesor colombiano, tuvo la feliz ocurrencia de invitar a varios niños del país a definir ciertas palabras. El resultado es un libro en forma de diccionario. Disparatado, genial, hermoso, divertidísimo y necesario. En estas páginas los niños nos sorprenden e inquietan, y nos ponen a pensar sobre el mundo que les estamos construyendo. Recomiendo ir en seguida a la librería más cercana a comprarlo. Es del sello Alfaguara. He aquí una muestra:

ADULTO:
“Persona que se obsesiona por hacer el amor”. (Simón Peláez, 11 años).
“Niño que ha crecido mucho”. (Camilo Aramburo, 8 años).

AMOR
“El amor es lo que hace a los niños”. (Adelaida Restrepo, 10 años).
“Que mi mamá no se muera y mi papá no se muera”. (Pablo José Jaramillo, 6 años).
“Conseguir una novia por acá y otra por mi casa, y quiero que mi mamá se enflaquezca porque está muy gorda”. (Orlando Vásquez, 6 años).

ÁNGEL
“Un señor de la guarda”. (Juan Guillermo Henao, 8 años).

ANCIANO
“Es un hombre que se mantiene sentado todo el día”. (Maryluz Arbeláez, 9 años).

BESO
“Dos en acercarse”. (Camila Mejía Gónima, 7 años).

BOCA
“Es una cosa que hizo Dios para mascar”. (John Alexánder Ríos, 10 años).

BORRACHO
“Es una gente más o menos que quiere matar”. (Nelson Ferney Ramírez, 7 años).

CABEZA
“La cabeza tiene piojos”. (Norman David Buitrago, 7 años).

CAMPESINO
“Un campesino no tiene ni casa ni plata. Solamente sus hijos”. (Luis Alberto Ortiz, 8 años).

CIELO
“Donde sale el día”. (Duván Arnulfo Arango, 8 años).

COLEGIO
“Casa llena de mesas y sillas aburridas”. (Simón Peláez, 11 años).

COLOMBIA
“Es un partido de fútbol”. (Diego Alejandro Giraldo, 8 años).

CUERPO
“Es como una cosa que le anda a uno”. (Andrés David Posada, 6 años).

DESPLAZADO
“Es cuando lo sacan del país para la calle”. (Óscar Darío Ríos, 11 años).

DINERO
“Es muy maluco porque lo atracan a uno”. (Pablo José Jaramillo, 6 años).

DIOS
“Es una persona que le clavan clavos”. (Sebastián Uribe, 5 años).

DISTANCIA
“Es cuando uno está lejos y el otro está cerquita”. (John Alexánder Ríos, 10 años).
“Es donde uno tira el balón”. (John Jeiber Osorio, 6 años).

ENVIDIA
“Tirarle piedras a los amigos”. (Alejandro Tobón, 7 años).

ESPACIO
“Es como dejando diez renglones”. (Alex Gustavo Palomeque, 7 años).
“Es cuando no pasan carros”. (Milton Anderson Bedoya, 6 años).
“Es una cosa como si el balón se hubiera volado”. (Andrés David Posada, 6 años).

GUERRA
“Es un juego que jugamos los niños de ahora”. (Paula Andrea Franco, 9 años).

HOGAR
“Es una casa donde obligan a comer vegetales”. (Carlos Gómez, 12 años).
“El hogar es algo que de repente se separa”. (Juliana Escobar, 10 años).

IGLESIA
“Donde uno va a perdonar a Dios”. (Natalia Bueno, 5 años).

INFIERNO
“Para mí el infierno es cuando una persona le dice a la otra: lárgate para el infierno”. (Luisa Fernanda Velásquez, 8 años).

INMORTALIDAD
“Es cuando uno tiene un enemigo y lo manda matar”. (Ángela María Blandón, 9 años).

LENGUAJE
“Cosa que sale de la boca”. (Tatiana Ramírez, 7 años).

MADRE
“Me quiere mucho, me da la comida cuando yo no quiero”. (Camilo Gómez, 7 años).

MANO
“Coge las cosas, ayuda a escribir, pero también se cansa. Hay que dejarla descansar”. (Paula Cristina Muñoz, 7 años).

MIEDO
“Un niño que está triste”. (Juliana Sánchez, 6 años).
“Es que mi mamá maneja un carro y unos señores de la cañería no pueden comer y le rompen el vidrio del carro y la matan y matan a mi papá y yo vivo solo”. (Orlando Vásquez, 6 años).

MUERTE
“El país”. (Jorge Andrés Giraldo, 6 años).
“Se va uno pa’ la tierra”. (John Freddy Agudelo, 6 años).

MUJER
“Es un muchacho que tiene mucho pelo”. (Juan Pablo Eusse, 8 años).
“Es una persona que se enamora de alguien”. (Nelson Ferney Ramírez, 7 años).

NACER
“Es un momento que tenemos cuando estamos pequeños”. (Wilson Taborda, 11 años).

NIÑO
“Tiene huesos, tiene ojos, tiene nariz, tiene boca, camina y come y no toma ron y se acuesta más temprano”. (Ana María Jiménez, 6 años).
“Para mí el niño es algo que no es perro. Es un humano que todos tenemos que apreciar”. (Johana Villa, 8 años).
“Damnificado de la violencia”. (Jorge A. Villegas, 11 años).
“Un hombre chiquitico”. (Mauricio Aramburo, 4 años).

ODIO
“Es algo que por ejemplo mi amigo tiene colombina y yo no”. (Alexánder Chalarca, 8 años).
“Cuando no queremos hacer un mandado”. (Lina Marcela Sánchez, 7 años).

PAZ
“Es para unos que matan mucho”. (Johny Alexánder Arias, 8 años).

POETA
“Un hombre que canta”. (Juan Pablo Eusse, 8 años).

SEXO
“Es una persona que se besa encima de la otra”. (Luisa Fernanda Potes, 8 años).

SOL
“El que seca la ropa”. (Diego Alejandro Giraldo, 8 años).

SOLEDAD
“Tristeza que le da a uno a veces”. (Iván Darío López, 10 años).

TIEMPO
“Algo que pasa para recordar”. (Jorge Armando, 8 años).

TRANQUILIDAD
“Por ejemplo que el papá le diga que le va a pegar y que después le diga que ya no”. (Blanca Yuli Henao, 10 años).

UNIVERSO
“Casa de las estrellas”. (Carlos Gómez, 12 años).

VENIR“Es cuando una persona va a una casa y la otra gente dice: ¡milagro que vino!”. (Ana Cristina Henao, 8 años).

20080322



EL FUNERAL DE LA PALOMA

En la mañana, el parque se llena de niños. Alegres e inquietos se pierden entre los arbustos, se arriesgan en la laguna, se camuflan entre los ancianos y con sus gritos les dan vida. De cada pedazo de tierra aprenden algo nuevo y cuando mamá pasa de repente, controlando la situación, ellos hacen como si nada pasara y ni siquiera le regresan a ver. Ya saben que cuando mamá trabaja es mejor mantenerse lejos de su espacio, puedo pasar que con sus absurdas inquietudes espanten a los clientes.
Mamá ya esta lejos, ha vendido cinco platos seguidos cerca del churo. Los cuatro hermanos, como hermanos, han decidido alejarse. Seducidos por el sol mañanero, corrieron hacía el este. Enceguecidos por el brillo de los parabrisas que reflejan el progreso de la ciudad y sus habitantes en una mañana cualquiera, proclamaron que la aventura del día sería adoptar palomas.
Como si ellos mismo lo hubiesen ordenado apareció la primera paloma, inocentemente puso sus patas sobre la hierba y ni se inmuto al ver la reacción de los cuatro hermanos. Las niñas ya decidieron el nombre y los niños le dieron un título. Ahora, la paloma ya era parte de la sociedad y podía ser presentada formalmente a su madre.
En el mismo segundo, los cuatro niños despertaron de sus fantasías y se miraron entre ellos. ¿Quién iba a ser el representante de la mascota?, ¿Quién tomaría las decisiones más importantes en su vida?....
Impulsados por el mismo instinto, corrieron hacía donde estaba la paloma. Los centímetros de ventaja eran decisivos y como si todos formaran parte del mismo cerebro encontraron oportuno emitir golpes a sus adversarios. En una oleada de gritos y quejidos, todos cayeron al suelo. Frustrados y avergonzados, se mantuvieron en silencio, esperando a que el más valiente se decida a hablar. Nadie lo hizo, no fue necesario, de uno en uno se levantaron del piso, sacudiéndose el polvo y el remordimiento.
Cuando todos estuvieron completamente de pie, se dieron cuenta de que ese sería el primer funeral al que asistirían juntos.